David el amado

Tuesday, February 10, 2009

Deseo hablarles ahora de cuando se llega a la Tierra sin karma y sólo con una misión.

Deseo hablarles ahora de David el Amado. Al nacer, a David le faltaba una parte del cerebro. Era un niño inteligente. Poseía todas las facultades de la consciencia, pero las partes que le faltaban eran aquellas que controlaban su crecimiento.

Y así fue cómo los médicos supieron que David no viviría por mucho tiempo, pues no había forma de que pudiera hacerlo sin las partes del cerebro que le faltaban. El único propósito de ser de David era el cumplimiento de una misión. Aunque todavía no era evidente, así sería andando el tiempo. David tenía unos padres jóvenes que le amaban tiernamente, y él mismo se rodeó de otros que también le amaron tiernamente.

Fue así cómo David llevó una vida extraordinaria durante los pocos años que permaneció en el planeta. Hubo quienes lo llevaron a lugares que un niño jamás habría visto. Se vio inundado de amor, y se le ofrecieron todas las oportunidades para aprender. Y, sin embargo, murió cuando tenía doce años. Pues la misión de David en este planeta fue la de ofrecer un don a sus padres.

Claro que si les dijera que eso fue un don, los padres se hubieran sentido insultados. Jamás habían pasado una época peor en su vida debido a la pena que les causó su fallecimiento. A la herida de sus corazones no les habría servido de nada conocer la misión de David. Lo mismo sucede con ustedes, queridos míos, cuando se enteran de que alguien ha fallecido; en ese momento tampoco les ayuda en nada saber que eso fue lo apropiado. Pues cuando llega ese momento, el dolor está ahí y ninguna cantidad de sabiduría espiritual podrá disminuir la angustia de la emoción. El dolor del corazón es la mayor herida a la que cualquier humano se enfrenta.

Así, David, aquel precioso pequeño, fue echado de menos con tristeza. Y sus padres lo lloraron, como es apropiado para estas cosas. Pero deben comprender que David tenía un acuerdo establecido con sus padres, y que ellos tenían un acuerdo establecido con David. El fallecimiento de David les ofreció una ventana de oportunidad, incluso mientras estuvieron en sus momentos más bajos, pues los dos jóvenes padres descubrieron un camino de iluminación acelerada y, en su búsqueda de la paz, dieron un paso que jamás habrían dado de no haber sido por el don de David.

Y así fue cómo ese padre y esa madre vivieron vidas muy iluminadas y se convirtieron en sanadores, cada uno de los cuales atendió y ayudó a otros a lo largo de los años. Así, la pena se transformó en alegría y sanación. Y fue así cómo se completó su iluminación, y cómo se realizó su karma, gracias al don de David el Amado. Qué derroche hubiera sido si los padres de David no hubieran visto nunca el don y, en cambio, se hubieran mecido en su dolor y hubieran dejado que sus vidas se consumieran.

Toda la misión de David consistió en permitir la iluminación y la sanación de cientos de humanos en el futuro, un futuro en el que David nunca estaría. Su amor estuvo en el don que ofreció a sus jóvenes padres, y el amor de éstos estuvo en su capacidad para ver el don y buscar qué significaba. Así pues, el sacrificio aparente de uno creó la alegría de muchos. La belleza espiritual de esto es que David es eterno, y los doce años que pasó ofreciendo su don sólo fueron un momento fugaz en la línea del tiempo de un acontecimiento mucho más grandioso..., la elevación del planeta Tierra.

POSTDATA DEL AUTOR

Lo único que yo quería hacer cuando era un niño era formar parte del ejército. Jan verificara, incluso hasta en el presente, que cuando veo a hombres y mujeres uniformados, tengo la sensación de que yo debería estar con ellos. Cuando tenía ocho años, me ingresaron en una escuela militar, y pasé tres años en ella solo, como interno. Sabia cómo serían las cosas en el ejército, y sin embargo nunca ingresé en él. En cierta ocasión, en que me encontraba en el puente de un barco, en San Diego, reconocí la silla en la que solía sentarme, y supe que estaba destinado a la Marina.

Abrigaba la sensación de que tenía mi propósito, pasé por la educación paramilitar del ejército en la escuela superior, e hice planes para graduarme como militar en los años universitarios posteriores, sólo para seguir una carrera en la Marina. Pero eso no era más que un residuo de una vida pasada, y la cosas que hizo Dios para mantenerme alejado de la Marina fueron extraordinarias.

Lo primero fue que empecé a tener alergias. Durante mis años universitarios fui llamado a filas para ir a Vietnam, me sometieron a un examen físico y me rechazaron como no apto. Me dijeron:

"Usted no puede pertenecer al ejército porque tiene alergias". Ahora sé por qué Dios hizo que yo tuviera alergias. Más tarde descubrí que incluso me mareaba en el mar (¿Se imaginan a un oficial de la Marina inclinado sobre una barandilla en medio de una batalla? ¡Esto es un chiste cósmico!).

Luego, a la edad de cincuenta años, descubrí que había nacido con sólo un riñón.
Jamás habría podido pasar un examen físico completo para ingresar en la Marina. Simplemente era totalmente imposible que yo pudiera estar en el ejército en este país, ¡y aun así era todo lo que quería hacer!

Pasé por un período de vida tras otros de servicio militar. Fue natural que al llegar esta vez tratara de hacer nuevamente lo mismo. El haber nacido en mi grupo kármico, en la ciudad naval de San Diego, fue un verdadero desafío para alguien que tenía un residuo kármico de la Marina, ¡y encima, haber sido ingresado en una escuela militar a los ocho años!, pero tenía una misión espiritual que cumplir.

Así que Dios puso trabas en mi camino para mostrarme la diferencia entre un residuo de la vida anterior y un contrato. Tardé hasta bien entrados los cuarenta para encontrar mi misión, y siempre seguía preguntándome si debía haber sido un oficial de la marina. Y el humano con el que tengo un acuerdo está aquí junto a mí (en referencia a la mujer de Lee, Jan Tober). Fue ella la que conservó el lugar para mí y quien me hizo llegar a donde estoy; del mismo modo que lo hizo el padre de Felipe.

Así quizás ahora algunos de ustedes comprendan mejor la participación de Jan en el trabajo de Kryon, sobre la que he hablado en otras publicaciones. Fue profundo. Es un contrato kármico. Es una misión, y estoy contento de que Dios me honrara con las trabas que impidieron que siguiera un falso camino, y con la compañera que me iba a mostrar el camino correcto.

Lee Carroll

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